Día de la Familia, Día de la Madre. “La maternidad y la infancia, tienen derecho a cuidados y asistencia especiales”. –Declaración Universal de Derechos Humanos, art’ 25-
A este artículo no lo voy a mover. Pero yo ya estoy en otro encaminamiento.
Voy a poner al pie la via para ese nuevo blog.
Sergio Edgardo
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La Maternidad no necesita mi homenaje. Hace quince meses que se murió mamá. En sus últimos 9 años, yo la había estado cuidando, cada vez más intensivamente. Esto se puso más duro al morir mi hermano con 66 años. Mamá ya no tenía ánimo, después de perder su hijo mayor.

Tampoco quiso aceptar mi vieja, las posibilidades de disfrutar del vivir, que innumerablemente todavía tenía. Sus reiteraciones en decir que se iba a suicidar, me llevaron a buscar ayuda institucional; la misma que mamá había podido “elegir”. Y a los pocos meses, parecía no haber otra cosa de hacer, que aceptar se internase en un Geriátrico. Después cambiar el lugar de internación. Y allí, en ambos sitios; íbamos conociendo paulatinamente, pese a los esfuerzos que se hacen; a la falta de trato y hasta a la intimidación: -Quizá por estar precisamente mamá y yo, necesitados de un poco de buena diligencia y trato veraz y correcto-. Dicen quienes saben, que en todas partes del mundo es lo mismo. Yo me resisto a pensar que pudo haber desidia ó mala voluntad, en esos pasos imperativos que se fueron dando, hasta llegar a la mala partida de mi madre. Porque me parece que, aún en la simulación canalla más violenta, está latente la capacidad de humanidad, en que la buena fé necesita creer, para seguir con vida. Seguir con vida como sigues tú mamá. Que ya termines con la broma de andar escondiéndote y dándome disgustos.
Ella fue una cocinera, devota seguidora del Libro de Doña Petrona. Pero más recientemente había recortado expensas con humor. Usaba una receta; que al servirla preparada, le permitía plantear un acertijo al degustador: “A ver, decime con qué está hecha la torta”, preguntaba Pilar. Entonces aquí siguen unos versos míos para su actitud; y abajo La Receta.
Yo no soy un alquimista,
pero rosco buena torta.
Y sé bien; te la hago corta:
Comé, te hace bien a la vista.
Color brilla humilde oculto.
Madre fué inefable animadora,
que humanizó. Y luchadora,
guardó el brillo y su color; ahí apunto.
Receta con una sonrisa.
La torta es de Zanahoria,
escondida en la memoria;
alega alegorías nodrizas.
Mi receta preferida
Rallar una taza y media de zanahoria, una taza de azucar marrón, media taza de aceite, una taza de harina leudante, dos huevos y una cucharada de canela, una cucharadita de bicarbonato, se revuelve y se coloca en asadera de tres cms’ de alto, veinte minutos de horno.
María del Pilar.
"En San Telmo..." hizo scanning de la foto.Corresponde al día de su 90º cumpleaños, en 2002.
Leer "Historia oral en San Telmo".
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La migración de mis fabricaciones es hacia
http://hipersalenas.wordpress.com/│

Juliana dijo
Hola! Gracias por tus recomndaciones, lastima que ya estoy en Caracas de vuelta y no voy a poder seguirlas.
Saludos!
16 Octubre 2006 | 04:49 PM